LA OBESIDAD, LA OTRA GRAN PANDEMIA


Queridos amigos, estos días se asegura que desde la gripe de 1918, conocida como la gripe española, no teníamos una pandemia de semejante magnitud hasta estos días en los que el famoso coronavirus anda arrasando el mundo causando muertes de manera alarmante. Una guerra civil, una guerra mundial, 40 años de dictadura y 40 años de democracia y ha vuelto a pasar. Para muchos antropólogos esto es algo esperado. Como seres vivos cada cierto periodo de tiempo, de manera regular, hay que controlar la población y en los mamíferos las causas infecto-contagiosas es una de las formas más rápidas de enfermar, causar muertes y que la población se controle. Cualquiera que sea aficionado a la naturaleza sabe que tanto ciervos, zorros, lobos y muchos animales salvajes más sufren este tipo enfermedades y hace que su población disminuya drásticamente.

¿Pero es esta la única pandemia que se ha dado en España desde 1918? La respuesta es NO. La obesidad, aunque es una enfermedad no contagiosa (si amigos, la obesidad es una enfermedad con su diagnóstico clínico, aunque algun@ no se entera o no se quiere enterar) desde finales de los años 70 ha comenzado a dispararse. Actualmente se estima que padece obesidad en torno al 20% de la población y por eso es considerada desde antes de la aparición del coronavirus como la gran pandemia del siglo XXI (veremos quien hace la pole)

Aunque el diagnóstico de la obesidad se realice mediante la medida del IMC, que no es más que una relación entre el peso total y la altura, esta medida no es “realista”. ¿Por qué? Porque no tiene en cuenta de donde viene el exceso de peso. Cada día que pasa está más claro que el mejor valor para el diagnóstico es la cantidad de grasa acumulada expresada en porcentaje. Para los hombres por encima de un 25% y las mujeres por encima de un 38%. Estos valores varían, ya que cuanta más edad se tiene más aumenta el porcentaje. Os preguntaréis que cómo medimos esto, pues bien, para medir esto se puede hacer una antropometría que consiste en mediciones de pliegues y perímetros corporales, se puede hacer por impedancia que es con una bascula con polos que hacen pasar una corriente por el cuerpo (tranquilos… que no da calambrazo), se puede medir con técnicas de imagen como DEXA, etc. Pero seamos realistas, no hace falta ninguna medida de estas hay una más sencilla y que todos tenemos en casa y es la ropa. Cuando los pantalones o las camisas empiezan a quedarse pequeños, nos tiene que saltar la alarma y es porque algo no va bien. En la consulta cada día tengo verdaderas “peloteras” con los pacientes para explicar que el peso no es más que un número que lo importante no son los kilos si no el volumen. Como les digo para que lo entiendan de manera coloquial; NO HAY QUE BAJAR KILOS, HAY QUE BAJAR TALLAS.

La expansión de la obesidad se da en prácticamente todo el mundo salvo en el África subsahariana y partes de Asia. Los principales factores que se dan en las otras regiones para que la obesidad aumente de tal manera a partir de los años 80 es que el trabajo cada día pasa a ser más sedentario, hay mucha más oficina, más tractor en el campo y más maquinaria en fábricas y minas. A la vez que se produce esta transición los trabajos más físicos emplean a menos gente y aumentan los trabajos sedentarios. Carlos Ríos, famoso compañero y principal creador de la moda Realfood en nuestro país siempre dice que tenemos que volver a la comida de nuestras abuelas. El desarrollo de restaurantes de comida rápida, la creación de nuevos alimentos hiperpalatables y el aumento de los mismos en los lineales de los supermercados tampoco han ayudado. Además de un mayor consumo de alimentos malos y de una reducción en la actividad cotidiana, también hay que tener en cuenta otros factores que influyen sobre nuestra elección en los alimentos como pueden ser la publicidad, el marketing o la educación.

A principios del siglo XX la principal causa de muerte en España eran este tipo enfermedades infectocontagiosas, pero hoy en día las principales causas de muerte son consecuencia de la obesidad. Ella por sí sola no mata, pero patologías derivadas de ella sí. El principal problema que suele traer consigo son infartos, accidentes cerebrovasculares, cáncer (si señores, hay una buena lista de ellos relacionados con la obesidad), diabetes... La historia en estos casos siempre suele ser la misma. Comenzamos a coger VOLUMEN (acumular más grasa de la cuenta) y a los X años en la analítica anual del trabajo el colesterol alto, a los X años más el colesterol y la glucosa (azúcar), a los X años más ya sumamos colesterol, glucosa, ac. úrico, transaminasas y la tensión ya se empieza a disparar. WELCOME TO SÍNDROME METABÓLICO. ¿Qué significa esto? Pues significa que tenemos acumulada tal cantidad de grasa que produce lo que conocemos como LIPOTOXICIDAD, la grasa produce unas moléculas PRO-INFLAMATORIAS, que hacen que nuestro cuerpo no funcione como debe produciendo las alteraciones que os he escrito anteriormente. Cuando jugamos con fuego corremos el riesgo de quemarnos. Para que tu y yo nos entendamos, si tu quieres que te toque una cesta que se sortea entre 100 números, cuantos más números tengas más probabilidades tienes de que la cesta te toque, pues con esto pasa igual, si tú quieres que te de un infarto, un ictus o un cáncer, cuantas más alteraciones tengas y más malos hábitos más probabilidad tienes de que te toque. Ya sé que después hay uno que siempre se cuidó y el hombre tuvo un infarto y no lo contó, seguramente él solo tenía una papeleta y le tocó a él y no a ti que tenías 50 pero esto es estadística pura y dura.

Para el tratamiento de la obesidad aún no se ha encontrado una pastilla que la cure (gracias a eso nosotros tenemos bastante trabajo). Se comenzó tratando con una dieta hipocalórica, la cual se basa en que tu ingieras menos energía de la que gastas, pero enseguida se dieron cuenta de que esto no era suficiente. Entonces, entraron en juego los entrenadores para aumentar la cantidad de ejercicio físico y así aumentar el gasto de energía. Actualmente, el tratamiento de la obesidad se debe abordar desde varios campos, además de un control de la dieta/alimentación y ejercicio entran en juego el sueño y el control del estrés y la ansiedad, por eso los tratamientos en conjunto con psicólogos que hacen terapia cognitivo-conductual (no te van a psicoanaliza eh, sólo a ayudarte a que te controles por decirlo de manera coloquial) son mucho más efectivos que los tratamientos que sólo se enfocan desde el punto de vista nutricional.

En conclusión, aunque esta pandemia que sufrimos actualmente y que está en boca de todos y en la cual tenemos que poner todos los recursos para pararla, llevamos 40 años sufriendo otra gran pandemia que por intereses de unos y otros (que esto ya lo tocaremos en otro post) prácticamente no se ha invertido nada en combatirla y con la que por cada euro de prevención gastaríamos 4 menos en curación no se le da la importancia que merece. Y acordaros, lo importante no son los kilos, son las tallas.

Pablo Egüen

Dietista – Nutricionista, Colegiado: CyL00187




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